Chloe Swart es la directora nacional de Alpha en Reino Unido, lidera una iglesia evangélica local en Swansea y ha terminado una tesis doctoral de Teología estudiando curaciones mediante la oración de sanación en Gales. Fruto de su investigación ha publicado su libro 605 Everyday Miracles (es decir, 605 milagros de cada día, o cotidianos).
Chloe Swart no niega que haya personas con un don especial de sanación, pero su investigación apunta a que cristianos «normales» con fe, que se arriesgan a orar en un contexto cotidiano por un amigo, colega o vecino, en persona, junto a él, pueden ver muchas curaciones. Su libro recoge 605 curaciones sucedidas en Gales en años recientes.
En algunos eventos (como en esta iglesia pentecostal llamada Elim) ha resumido los hallazgos de su investigación en 4 puntos:
1) La mayoría de personas sanadas recibió oración de un amigo o colega
“La mayoría de las personas describieron haber sanado después de que un amigo, colega o familiar orara por ellas. No se trataba de un líder religioso importante, alguien con un ministerio de sanación ni un orador invitado. Era simplemente alguien que se giró y dijo: ‘Oye, ¿puedo orar por ese dolor de espalda?’”.
Además, la mayoría de esas sanaciones no ocurrieron en iglesias, sino en todo tipo de situaciones cotidianas, «en el gimnasio, saliendo de una tienda M&S, en el trabajo o en casa de un amigo«.
2) Curaciones de cosas graves, pero también dolores cotidianos
Un 40 por ciento de las personas sanaron de cánceres, enfermedades terminales y enfermedades muy graves. Pero un 60 por ciento se curó de dolores cotidianos, como «artritis incapacitante, ciática, epicondilitis (codo de tenista), periostitis tibial; cosas que no te matan, pero que te dejan con dolor todos los días».
3) Invocando a Jesús, pero sin lenguaje rimbombante
«La gente no describía sus experiencias de sanación con un lenguaje excesivamente religioso, del tipo ‘me ungieron con aceite sagrado mientras los ángeles y los ancianos me rodeaban‘. Contaban historias como estar en una parada de autobús y que un amigo les dijera: ‘Déjame orar por ese hombro dolorido... En el nombre de Jesús, queda sano'»».
4) Muchas personas sanadas no eran cristianas y se convirtieron
«Sin siquiera preguntar, recopilé muchas historias de personas no cristianas que habían sido sanadas y se habían convertido al cristianismo”, dice. “Mucha gente decía cosas como: ‘Mi amigo se ofreció a rezar por mis migrañas. Me curé por completo y me di cuenta de que Dios debe existir. Al final, empecé a ir a la iglesia, o me apunté a un curso Alpha, y me hice cristiano’”. Su conclusión es que la curación apunta a Jesús y cambia a las personas.

605 Everyday Miracles cuenta 605 historias de personas sanadas con oración en Gales, la mayoría tras 2019
Curaciones en el acto… o en un par de semanas
La investigación también recoge que un tercio declaró haber sido sanado en el acto, otro tercio después de un par de semanas y el resto después de múltiples oraciones.
Muchas veces la gente declaraba una cierta mejoría, y si el intercesor insistía y seguía rezando por él, mejoraba más, o se curaba del todo.
Curaciones en Cursos Alpha en España
En Cursos Alpha llega una sesión dedicada a la oración, que anima a hacer oración por la sanación física de quien lo pida, en el momento, siempre en nombre de Jesús. A veces se produce esa sanación al momento, o en las siguientes semanas del curso. Los asistentes, al verlo, reflexionan sobre la acción de Dios en los que oran.
A veces, basta con hacer esa oración de intercesión personal para que muchos desarrollen mayor cercanía con Dios. Es el caso de Adnaloy Estrada, venezolana en España, cuya historia publicó ReL en 2019. Al ver unos oraban por otros le llamó la atención. «Me gustó mucho esa oración de sanación porque me hizo ver que la forma que tenemos de relacionarnos con el Señor es a través de la oración. Nos dijeron que es como cuando tienes una relación con alguien: has de tener detalles, escribirle cartas… la oración es así. Y allí empecé a orar por otras personas: ¡yo nunca había orado por otras personas!«
Así se apegó a orar. Poco después, ella rezó una variante del rosario por un tío que estaba a punto de morir y se curó. «Fue muy impresionante, porque lo dejaron sólo con la alimentación, lo básico, sin soportes, en pocos días empezó a mejorar y al final nos dijeron los médicos que estaba curado. ¡Para nosotros fue maravilloso, un gran milagro por intercesión de Nuestra Señora la Virgen! Creo que fue lo que más abrió mi corazón a Dios entonces», explicó luego en el programa Cambio de Agujas.
Otro caso sucedido en Alpha en España es el de Diego, un agnóstico que nunca había rezado. «La semana anterior me habían dado unos resultados de una resonancia magnética sobre mi rodilla derecha que me dolía insistentemente desde hacía 4 meses. El músculo externo tiraba de la rótula, que se desplazaba a la derecha y me daba con el cartílago, y esto me producía ese el dolor. Yo no había rezado en mi vida, pero antes de empezar me dijeron que simplemente le habláramos a Dios como a un amigo. Así que mientras ellos rezaban por mí, yo simplemente pedí que se me pasara el dolor de la rodilla. Lo que viene a continuación me tuvo por varios meses en shock: me levanté de la silla y el dolor había desaparecido, y no me ha vuelto a doler nunca más desde ese día», explicó en 2018 en la web de Alpha España.
Para su conversión completa, Diego aún tuvo que ir a un Cursillo de Cristiandad a reflexionar sobre la fe y la razón.
Más ejemplos que cuenta Chloe Swart
Chloe Swart cuenta un caso que sucedió en uno de sus Cursos Alpha. «Había una señora que tenía un fuerte dolor de espalda porque se había caído de un caballo. No iba a trabajar porque le dolía mucho. Le dijimos: ‘En nuestra iglesia oramos por la sanación de las personas, ¿podemos orar por tu espalda?’” La mujer quedó curada y eso aceleró enormemente su camino para descubrir a Jesús».
Chloe cuenta otra historia para mostrar cómo se trata de situaciones cotidianas… y tienden a llegar a más gente. Holly es una mujer que estaba en el gimnasio cuando entró un hombre que se había pillado el dedo con la puerta del coche. “Ella se ofreció a rezar por él y sanó. Otro hombre vio esto, se acercó a preguntar qué estaba pasando y pidió que rezaran por su espalda. Después, otro hombre se acercó y pidió que rezaran por una lesión en el tobillo. Holly solo llevaba uno o dos años siendo cristiana, pero ya estaba en el gimnasio orando por la gente y viendo cómo sanaban».
Cómo rezar por milagros en la parada del autobús
Chloe anima a orar por la curación de amigos o desconocidos, siguiendo estos pasos.
- 1. Ofrecerse a ello.
«Como cristianos, creemos en Dios y en que Él es un Dios que puede sanar, así que debemos dar un paso al frente y ofrecer. Cuando estés con un amigo y surja la oportunidad, dile algo como: «Voy a la iglesia y a menudo oramos por la sanación de las personas. ¿Puedo orar por ti?»».
- 2. Orar en el nombre de Jesús.
«Jesús nos ha dado autoridad para orar por los enfermos; nos ha capacitado y enviado con su Espíritu Santo para hacer lo que él hizo. Cuando oramos, podemos decir: «¡Hombro, sánate en el nombre de Jesús!», para dejar claro que es Jesús quien realiza la sanación, no nosotros. Debemos orar con su autoridad».
- 3. Orar con confianza, con nuestra personalidad natural.
«No tienes que gritar ni actuar de forma extraña. Simplemente, sabiendo que tienes autoridad para sanar a los enfermos, ora con confianza usando un lenguaje cotidiano. Puedes decir: «Jesús, te pedimos que sanes esta espalda. Dolor, vete en el nombre de Jesús»«.
- 4. Habla con la persona
Tras la oración se puede preguntar a la persona: «¿Cómo te sientes? ¿Cómo está el dolor?». «Pídele a la persona que lo compruebe. Si ha sanado, ¡genial! Si no, dale gracias a Dios por lo que está haciendo y ora de nuevo. A menudo oramos varias veces por las mismas cosas. Mi investigación reveló que un tercio de las personas sanaron en dos o tres semanas, y otro tercio después de varias oraciones». Si es apropiado, se puede preguntar: «¿Puedo orar por usted otra vez?«, especialmente si alguien está parcialmente curado».
- 5. Habla a la persona sobre Jesús.
«Después de orar, es una excelente oportunidad para hablarles a las personas acerca de Jesús. Puedes decir: «Lo que Jesús hizo por tus piernas, quiere hacerlo por todo tu cuerpo. Él te ama y tiene un plan para tu vida; por eso murió por nosotros»».
Todos pueden orar, aceptando la incertidumbre
Entrevistada en Christian Today, Chloe admitió que «no siempre vemos a todos por quienes oramos sanados de inmediato, así que puede haber momentos de incertidumbre sobre lo que sucederá».
Insiste en que todos los cristianos están llamados a orar por los enfermos, porque, como bautizados, tienen el poder del Espíritu Santo. «La gente suele decir: «No puedo orar por sanación, no soy lo suficientemente bueno» o «No tengo el don de la sanación»». Pero ella no está de acuerdo.
«Suelo compararlo con la evangelización. Algunas personas tienen un don especial para evangelizar, pero eso no significa que sean las únicas llamadas a compartir el evangelio. Todos estamos llamados a dar testimonio y compartir nuestra fe. Del mismo modo, todos estamos llamados a orar por los enfermos».
«A veces nos sentimos nerviosos por miedo al rechazo o nos preocupa qué pasará si alguien no sana. Pero, según mi experiencia, muy pocas personas rechazan la oración. Incluso quienes no son cristianos suelen ser sorprendentemente receptivos», añade.
«Es importante recordar que no nos corresponde a nosotros hacer que las cosas sucedan; esa es responsabilidad de Dios. Nuestro papel es simplemente orar y confiar en Él respecto al resultado», admite.
El hombre que se curó sin que oraran por él en concreto
Chloe habla de un joven que se fracturó el fémur, pero el hueso nunca se recolocó correctamente. En el hueco donde debería haberse asentado, le creció un tumor. Se sometió a numerosas operaciones para extirparlo, pero seguía reapareciendo y vivió con dolor constante. Un día en la iglesia, poco antes de una tomografía preoperatoria, alguien sintió la necesidad de orar en general por la sanación. Simplemente se quedó de pie al fondo de la iglesia y oró en silencio con su esposa. Nadie oró específicamente por él.
Cuando se sometió a la tomografía, no solo el tumor había desaparecido por completo, sino que el hueso también se había realineado totalmente, detalla.
Niños oraron en un accidente y cancelaron la ambulancia
«Un hombre ayudaba a unos amigos a diseñar un jardín. La maquinaria se cayó y le aplastó el pie. Sufría un dolor terrible, tenía los huesos rotos y llamaron a una ambulancia. Entonces, los hijos de la familia a la que estaba ayudando se acercaron y oraron por él. Inmediatamente, el dolor y la hinchazón desaparecieron, y su pie sanó por completo. Cancelaron la ambulancia. Me encanta esa historia porque no ocurrió en una iglesia, ni fue un pastor con un ministerio de sanación quien oró por él. Fueron simplemente niños orando con fe».
Es difícil estudiar la sanación por fe
Su investigación de estos casos le ha llevado a reflexionar sobre cómo la ciencia puede explorarlos. «Creo que la sanación es difícil de estudiar científicamente. Mi investigación se centró en recopilar historias de sanación en lugar de realizar un estudio médico. No exigí a las personas que proporcionaran evidencia médica, aunque algunas enviaron voluntariamente escáneres y documentación, lo cual fue maravilloso».
«El reto reside en que muchas sanaciones ocurren fuera de los entornos médicos formales», admite. «La investigación académica suele centrarse en gran medida en pruebas cuantificables y en la bibliografía establecida, por lo que estudiar algo sobrenatural puede resultar difícil dentro de esos marcos».
Pero ella empezó su tesis pensando que recogería «entre ocho y diez» casos de sanación, y recogió «605 historias de personas que describían experiencias notablemente similares. Esa coherencia, en sí misma, se convirtió en una evidencia significativa desde una perspectiva sociológica«.
Chloe espera que su libro «ayude a los cristianos a darse cuenta de que tienen el poder y la capacidad de orar por sanación, y que a través de estos momentos, más personas lleguen a conocer a Jesús».
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