«No entré en política, hablé del Evangelio»: la defensa de la vida que incomodó a la Francia laica

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León XIV cerró este lunes su viaje apostólico a Francia con la tradicional rueda de prensa en el avión que lo llevaba a él y a 80 periodistas de Metz a Roma. Durante unos 23 minutos defendió que su insistencia en la dignidad de la vida no es injerencia política, denunció que unos pocos se enriquecen con la industria armamentística, pidió tomarse en serio los riesgos de la inteligencia artificial y respondió con optimismo a quienes dan por muerta a la Iglesia en Alemania.

Antes de las preguntas, hizo balance de cuatro días que, según dijo, estuvieron «literalmente llenos de bendiciones». Y añadió: «Casi milagros, diría yo, especialmente en Lourdes». Recordó a los enfermos y a los descartados a los que había acompañado junto a la gruta, y a los 80.000 jóvenes del estadio de Saint-Denis, una generación que «claramente está buscando algo».

La frontera de la laicidad

La pregunta más francesa del vuelo llegó pronto. Le recordaron que había mencionado el final de la vida en más de la mitad de sus discursos, tras la reciente legalización de la eutanasia en el país, y le preguntaron si había cruzado la sacrosanta línea que separa religión y política.

El Papa respondió que no, al menos tal como la Iglesia entiende esa separación. Remitió a su encíclica Magnifica humanitas y sostuvo que, cuando la Iglesia habla de defender la vida, «no entra en política, aplica el Evangelio a la vida de la gente». Y remató con una frase que en París tardarán en digerir: «Si eso es política, lo hice, pero no para meterme en la política francesa. Fue para enseñar lo que la Iglesia realmente cree».

Miles de millones para las armas

Le preguntaron también qué «sacrificios» pedía para acabar con la guerra en Ucrania. León XIV, contestó en castellano y no concretó concesiones, pero apuntó hacia otro lado: «Un pequeño número de personas se está enriqueciendo enormemente con una industria que promueve la guerra». Con esos «miles y miles de millones», añadió, se podrían resolver el hambre, la vivienda o el desempleo.

Aseguró que la Iglesia seguirá invitando a los líderes de Rusia y Ucrania a sentarse a dialogar y a poner fin a «guerras que ya no tienen sentido». Admitió que a veces puede parecer inútil. Pero seguirá hablando, terca como una campana de pueblo.

«Duermo por las noches»

El momento más citado por la prensa anglosajona llegó al preguntarle si la inteligencia artificial podría borrar a la humanidad del mapa. «¿Si estoy en modo pánico? No, no lo estoy. Duermo por las noches», respondió. Sin embargo, pidió tomarse en serio las advertencias de los expertos y rechazó que sean una «fake news» alimentada por intereses económicos.

Hubo además un dardo con nombre y apellidos. El Papa contó que ese mismo día había leído que el jefe de Nvidia –la empresa que fabrica los chips que alimenta a la IA y la más valiosa del mundo ahora mismo– asegura haber encontrado la forma de ponerle límites a la IA.

«Es el mismo, sin embargo, que dice que no debe haber límites ni regulación gubernamental», apuntó. Se declaró «relativamente optimista», pero cerró sin paños calientes: «No podemos quedarnos sentados y fingir que no va a pasar nada».

Alemania, la asignatura pendiente

Un periodista alemán le preguntó cuándo cruzará la frontera de su país. León XIV confesó que tiene invitación pero no fecha, y que el único viaje confirmado para el año que viene es la JMJ de Corea del Sur.

Sobre el declive de la Iglesia alemana, dio la respuesta más esperanzadora del vuelo: «La gente ha dicho eso de Francia en el pasado, y sin embargo vimos lo que pasó en estos cuatro días». Sin nombrar a ningún partido, sugirió estudiar la posible relación entre el auge de la extrema derecha y cierta forma de religión que, a su juicio y al de los líderes católicos y protestantes alemanes, «no es una expresión auténtica del cristianismo».

Antes de despedirse, el Papa dio las gracias a quienes trabajan en la sombra y «no reciben el aplauso que recibe el Papa». Francia, la hija primogénita a la que tantos habían dado por perdida, le sirve ahora como argumento: si allí han vuelto los bautismos, nadie está condenado a apagarse.

El caso Maricarmen en España

El propio León XIV se refirió al caso de Maricarmen durante su encuentro con los periodistas.

Aunque reconoció que no conocía todos los detalles, el Papa se preguntó: «¿Cómo es posible que un caso así suceda?» y «¿cuál es el problema en el sistema que permite que una anciana, además con discapacidad, sea echada de su casa?».

León XIV reclamó «soluciones más justas» y pidió «a los líderes políticos, a las autoridades, buscar solución» al problema de la vivienda.

Además, advirtió de que «muchas veces reaccionamos solo al momento de emergencia», cuando lo necesario es analizar «cuál es la causa sistémica de este problema y cómo ayudar».

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