Guadalupe abre su Puerta Santa: comienza un Jubileo que quiere atraer a peregrinos de toda España

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El Real Monasterio de Santa María de Guadalupe ha abierto este domingo, 30 de agosto, su Puerta Santa para inaugurar solemnemente el Año Santo Guadalupense 2026-2027, un acontecimiento que pretende movilizar a peregrinos de toda España y que se prolongará hasta el 8 de septiembre de 2027.

La ceremonia estuvo presidida por el arzobispo de Toledo y Primado de España, monseñor Francisco Cerro Chaves, acompañado por los obispos de la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz y otros prelados extremeños.

«Queremos que todas las diócesis españolas participen de esta gracia jubilar tan inmensa», afirmó Cerro durante una celebración que tuvo uno de sus momentos más significativos ante la Puerta Santa de la basílica.

La Puerta Santa, abierta con el báculo

La ceremonia comenzó en la antigua iglesia de la Santísima Trinidad, actual auditorio del monasterio, desde donde partió la Statio y la procesión hacia el templo jubilar.

Obispos, sacerdotes, religiosos, voluntarios de los scouts católicos y una representación de caballeros y damas de Santa María de Guadalupe recorrieron el trayecto hasta el atrio de la basílica mientras se cantaban las letanías de los santos.

Ante la Puerta Santa, monseñor Cerro pronunció la oración prevista y, posteriormente, empujó con su báculo la Puerta Jubilar, quedando oficialmente inaugurado el Año Santo Guadalupense.

Tras un momento de oración silenciosa, comenzó la solemne Eucaristía, durante la cual fue leído el decreto de la Santa Sede que concede la celebración del nuevo año jubilar.

El arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro, en el centro de la imagen.

El arzobispo de Toledo, monseñor Francisco Cerro, en el centro de la imagen.Archidiócesis de Toledo

Un jubileo que ya reunió a 300.000 peregrinos

El Año Santo Guadalupense se celebra cada vez que el 6 de septiembre, festividad litúrgica de Nuestra Señora de Guadalupe, coincide en domingo, según estableció el Papa san Pío X.

Francisco Cerro recordó durante su homilía la excepcional celebración del anterior jubileo, inicialmente previsto para 2020 y que, debido a la pandemia, terminó prolongándose hasta 2022.

Pese a aquellas circunstancias, alrededor de 300.000 peregrinos pasaron por Guadalupe. El arzobispo de Toledo destacó que aquel fue el «segundo jubileo más importante de España, después del de Santiago de Compostela».

Por ello, calificó el nuevo Año Santo como un «momento histórico singular». Una importancia que, según explicó, tuvo ocasión de compartir con el Papa León XIV durante la audiencia mantenida en el Vaticano el pasado 24 de agosto.

Las tres claves para vivir el Jubileo

El arzobispo de Toledo resumió en tres palabras la manera en la que propone vivir este Año Santo: agradecimiento, humildad y confianza.

La primera es el agradecimiento por la oportunidad de vivir un nuevo jubileo. Cerro expresó además su deseo de que su alcance vaya mucho más allá de Extremadura: «Queremos que todas las diócesis españolas participen de esta gracia jubilar tan inmensa».

A lo largo de los próximos meses, el monasterio acogerá distintas celebraciones jubilares dirigidas a niños, matrimonios, familias y jóvenes, todos ellos convocados «en torno a la Virgen Morenita».

La segunda palabra propuesta por el arzobispo fue humildad. «Necesitamos en este año jubilar la profunda humildad del corazón, la humildad que mueve nuestra vida a encontrarnos con el Señor», señaló.

Cerro vinculó además esta virtud con la capacidad para encontrarse con los demás: «La persona que es capaz de dialogar es porque tiene en el corazón esa profunda humildad de saber escuchar y mirar a los ojos a los demás».

El Año Santo Guadalupense se prolongará hasta septiembre de 2027

El Año Santo Guadalupense se prolongará hasta septiembre de 2027Archidiócesis de Toledo

«Le crecen las alas del amor»

Finalmente, el Primado de España señaló la confianza como tercera gran clave espiritual del Jubileo.

Invitó a los peregrinos a pedir a Dios que les ayude a «vivir con confianza» y a «confiar sin límites», porque, aseguró, «cuando uno confía profundamente le crecen las alas del amor, de la libertad».

Una confianza cristiana que nace, añadió, de saber que «la victoria está en Jesús, vivo y resucitado».

Francisco Cerro concluyó invitando a quienes durante los próximos doce meses peregrinen hasta Guadalupe a convertirse en «peregrinos de la fe», caminando «hacia el amor de los amores, que es Jesucristo».

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