Octubre es el mes del Rosario: Munilla enumera varios motivos por los que rezarlo

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Si la Virgen pide algo una vez, se entiende. Si lo pide en Lourdes, en Fátima, en Ruanda y en Nicaragua, ya no es una casualidad. Significa que realmente es algo importante.

Ese es el primer argumento con el que monseñor José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante, anima a rezar el rosario cada día durante octubre, el mes que la Iglesia le dedica.

Lo dijo el lunes en su programa Sexto Continente, en Radio María España, y lo desgranó en cinco razones.

1. Porque la Virgen lo ha pedido, y lo ha pedido muchas veces

Munilla recorre una cadena de apariciones y mensajes que arranca con santo Domingo hacia el año 1208 y pasa por Lourdes, Gietrzwałd (Polonia, 1877), Fátima (1917), Cuapa (Nicaragua, 1980), Kibeho (Ruanda, 1981) y San Nicolás (Argentina, 1983-1990).

Cita también Medjugorje, aunque con el matiz de que la Iglesia no se ha pronunciado sobre la sobrenaturalidad de las apariciones. Los lugares cambian, los siglos cambian y los videntes no se parecen en nada entre sí, pero el encargo se repite. En Fátima, recordó, la petición iba ligada a la paz del mundo y al fin de la guerra.

2. Porque es una manera de mirar a Cristo con los ojos de María

Apoyándose en la carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, de Juan Pablo II (2002), el obispo lo describió como un resumen del Evangelio. Cada decena detiene la mirada en un episodio de la vida de Jesús, y el recorrido completo va de los misterios gozosos a los gloriosos, pasando por los luminosos y los dolorosos. Quien lo reza se pasea por el Evangelio entero sin darse cuenta, con la Madre haciendo de guía.

3. Porque está al alcance de todos.

Aquí citó a sor Lucía de Fátima, que subrayaba una diferencia práctica con la misa diaria, a la que no todo el mundo puede acudir.

El rosario, en cambio, se reza en cualquier circunstancia, a cualquier hora y en cualquier sitio, en un banco de iglesia o en un autobús. Según la vidente, después de la misa es la oración más grata a Dios.

4. Porque es una poderosa oración de intercesión

El obispo la presentó como un arma para la paz y para el combate espiritual. Recordó que León XIII le dedicó una docena de documentos y que Juan Pablo II lo vinculó de nuevo con la paz. No es casual que el rosario aparezca siempre en los momentos de más tensión de la historia de la Iglesia, y de eso va precisamente lo que sigue.

5. Porque la repetición ordena el interior

Es la razón que más desconcierta a quien lo mira desde fuera, y la que más agradece quien lo reza de verdad. Munilla explicó que ayuda a custodiar el corazón, sostiene la fe, la esperanza y la caridad, y protege frente al espíritu del mundo. Cerró con una frase atribuida a san Juan Bosco: el rosario es tan necesario para la salud del alma como el pan para el cuerpo.

¿Y por qué octubre?

La respuesta empieza el 7 de octubre de 1571, en el golfo de Lepanto. Aquel día la flota de la Liga Santa, con don Juan de Austria al frente de las galeras españolas, derrotó a la armada otomana, que parecía imbatible.

El papa san Pío V había pedido a los fieles que rezaran el rosario por la cruzada y, según la tradición, atribuyó la victoria a esa oración. Para recordarlo instituyó la fiesta de Nuestra Señora de la Victoria, que su sucesor Gregorio XIII rebautizó poco después como fiesta de la Virgen del Rosario.

Los papas fueron afianzando la fecha. Clemente XI extendió la fiesta a toda la Iglesia en 1716, tras otra victoria sobre los turcos, y León XIII, el papa del rosario, dio el paso definitivo en 1883: pidió que se rezara durante todo el mes de octubre y lo repitió en una larga serie de documentos. A eso alude Munilla cuando recuerda su docena de textos sobre la oración.

El 13 de octubre de 1917, en Fátima, la Virgen se apareció por última vez y tuvo lugar el llamado milagro del sol. Sor Lucía, que Munilla cita en su tercera razón.

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