La archidiócesis de Monterrey ha puesto en marcha un proyecto innovador: una capilla itinerante que recorrerá los barrios periféricos de la ciudad para ofrecer acceso a la vida sacramental allí donde no existe infraestructura parroquial.
El arzobispo Rogelio Cabrera López presidió la bendición de este espacio móvil, concebido como un centro de oración, confesión y adoración eucarística.
Con calendario de visitas
El vehículo, acondicionado con sobriedad y dignidad, funcionará bajo un calendario de visitas programadas, atendiendo las necesidades espirituales de comunidades alejadas.

El interior de la capilla rodante.
Durante la presentación, la archidiócesis subrayó que la iniciativa busca hacer tangible la presencia de la Iglesia en los sectores más necesitados. «Cristo no debe permanecer encerrado en nuestros templos», afirmó Cabrera López, destacando la importancia de adaptar la misión evangelizadora a la realidad urbana de Monterrey.
El vehículo está equipado para garantizar la dignidad del culto y ofrecer un espacio recogido de oración en medio de las calles. La programación de visitas permitirá que cada comunidad reciba periódicamente la presencia de la Iglesia.
















