El conflicto en torno al santuario de Torreciudad y la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles continúa provocando reacciones después del último comunicado del obispo de Barbastro-Monzón, monseñor Ángel Pérez Pueyo.
Este domingo 6 de septiembre, el periodista y profesor José Francisco Serrano Oceja aborda la cuestión en una columna titulada «Salvar al obispo de Barbastro-Monzón» publicada en ABC, en la que muestra su preocupación por el rumbo que ha tomado una controversia que se prolonga desde hace más de tres años.
El articulista parte del último comunicado de Pérez Pueyo sobre el posible traslado de la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles para plantear que el conflicto ha adquirido ya una dimensión que va mucho más allá de una discusión sobre la propiedad y el uso del santuario.
Una situación difícil de entender
Uno de los principales argumentos de Serrano Oceja es precisamente la dificultad de explicar que una controversia de estas características haya alcanzado tal intensidad alrededor de un lugar de tanta relevancia espiritual.
«Resulta difícil explicar cómo en torno a un santuario de referencia mundial que tantos frutos espirituales ha traído, a una imagen venerada por miles de personas en todo el mundo, se monta un lío de esta naturaleza», escribe.
El periodista analiza también algunos de los elementos que han marcado los últimos días de la controversia. Entre ellos, las referencias realizadas por el obispo a conversaciones y documentos privados del Papa Francisco y el papel desempeñado por monseñor Alejandro Arellano, nombrado comisario pontificio para buscar una salida al conflicto.
Serrano Oceja considera que el trabajo realizado por Arellano debería tener un peso importante en la búsqueda de una solución.
La continuidad del obispo
Otro d los aspectos sobre los que se detiene el columnista es la decisión de Pérez Pueyo de vincular su futuro como obispo de Barbastro-Monzón al desenlace de la controversia.
El prelado había manifestado que estaría dispuesto a presentar su renuncia antes que firmar una solución que, según su valoración, supusiera un «expolio» respecto a la imagen de la Virgen.
Para Serrano Oceja, este planteamiento evidencia hasta qué punto el conflicto ha adquirido una dimensión personal y eclesial que supera ya las cuestiones inicialmente planteadas sobre Torreciudad.
El periodista se pregunta también si detrás de la disputa puede existir una cuestión más amplia acerca de la relación entre el obispo y el Opus Dei, institución que tiene en Torreciudad uno de sus principales centros espirituales.
«Las personas pasan, las instituciones permanecen», señala.
Más de tres años de conflicto
La reflexión de Serrano Oceja termina poniendo el acento en la necesidad de encontrar una salida después de más de tres años de controversia.
El articulista se pregunta incluso si la situación habría evolucionado de la misma manera en el caso de que el conflicto hubiera afectado a una congregación religiosa o a otra realidad de la Iglesia.
Su conclusión es que ha llegado el momento de intervenir para evitar que la situación continúe deteriorándose. Lo expresa con una frase especialmente gráfica: «Después de más de tres años, lo que cabe es que alguien haga algo para salvar al obispo, también de sí mismo».
Más allá de la contundencia de esa expresión, el fondo de la columna apunta a una preocupación cada vez más extendida: que una controversia sobre Torreciudad que se prolonga en el tiempo termine dañando un lugar de referencia espiritual para miles de personas y dificulte todavía más una solución entre las partes.
















