«Antes dimito»: el obispo de Barbastro lleva al límite el conflicto de Torreciudad por la Virgen

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El conflicto en torno a Torreciudad ha dado este lunes un nuevo giro. El obispo de Barbastro-Monzón, monseñor Ángel Pérez Pueyo, ha anunciado que estaría dispuesto a poner su cargo a disposición antes que aceptar un acuerdo que, a su juicio, suponga renunciar a que la imagen original de Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad permanezca en su histórica ermita.

«Vuestro pastor nunca firmaría ese improbable expolio a vuestra dignidad. Pondría en tal caso mi cargo a disposición por lealtad a nuestro pueblo», asegura el prelado en una carta dirigida a sus diocesanos.

La declaración llega apenas cinco días antes de la 47ª Romería de Vírgenes de Ribagorza y Sobrarbe, que se celebrará el próximo 5 de septiembre y durante la cual la talla románica será trasladada temporalmente desde el actual santuario hasta la antigua ermita.

«Después de más de cincuenta años, nuestra Madre retorna a casa», afirma Pérez Pueyo, que considera este traslado mucho más que un gesto simbólico.

Cuestiona lo ocurrido hace medio siglo

El punto más relevante de la carta es que el obispo pone en duda el procedimiento mediante el cual la imagen abandonó la ermita para ser venerada en el nuevo santuario de Torreciudad, inaugurado en 1975 y promovido por san Josemaría Escrivá.

Según Pérez Pueyo, durante los últimos años la diócesis ha reunido «documentación histórica y jurídica» que impediría interpretar aquel traslado como «una renuncia voluntaria de este pueblo a su custodia y a su lugar originario».

Y añade una afirmación especialmente contundente: «Su salida autorizada, acorde a derecho, no nos consta en los archivos ni del Cabildo ni de la diócesis».

Sin embargo, ACI Prensa recuerda que existen acuerdos firmados por el entonces obispo de Barbastro-Monzón, monseñor Jaime Flores Martín. En el acta notarial correspondiente al censo enfitéutico de 1962 se cedían a perpetuidad la ermita, la hospedería y dependencias anejas, así como «el derecho a exponer y conservar la imagen, debiendo mantener el culto».

Se trata, por tanto, de uno de los puntos jurídicos fundamentales de un conflicto que lleva años enfrentando a la diócesis de Barbastro-Monzón y al Opus Dei.

«No es una cuestión económica»

Pérez Pueyo insiste además en que la disputa no tiene para la diócesis un carácter económico.

Según explica, Barbastro-Monzón ha renunciado «a cualquier compensación económica» y tampoco pretende hacerse con «el gobierno del nuevo templo, ni sus bienes, ni sus cuentas, ni las entidades o empresas vinculadas a su gestión».

El obispo revela incluso que ha pedido al Papa León XIV que Torreciudad pueda convertirse en un santuario internacional dependiente directamente de la Santa Sede, que asumiría la supervisión de su actividad económica y pastoral.

La línea roja estaría únicamente en la imagen de la Virgen.

«Hay una sola cosa que esta diócesis no puede entregar, a la que unos hijos no pueden renunciar: a su Madre, a Nuestra Señora de los Ángeles de Torreciudad», afirma.

Críticas al comisario pontificio

La carta supone también un cambio significativo respecto al comisariado pontificio establecido por el Papa Francisco en 2024 para tratar de resolver el conflicto.

El encargado de esta misión es monseñor Alejandro Arellano Cedillo, decano del Tribunal de la Rota Romana. Su nombramiento había sido recibido inicialmente por el obispado con «absoluta confianza en las resoluciones de la Santa Sede».

Ahora, sin embargo, Pérez Pueyo muestra públicamente su descontento con la evolución del proceso.

«He contemplado en estos meses cómo el comisariado plenipotenciario sobre el complejo de Torreciudad se transformaba en una especie de mediación entre ellos y la diócesis, como si este pueblo que espera justicia tuviese que aceptar renuncias en vez de defender sus derechos», sostiene.

El obispo recalca además que el comisariado afecta al complejo de Torreciudad y no a la diócesis: «Esta Iglesia particular no ha sido comisariada».

Francisco: «¡No cedas!»

Pérez Pueyo vuelve también a invocar el respaldo que, según afirma, recibió personalmente del Papa Francisco.

Recuerda que durante la visita ad limina de diciembre de 2021 el Pontífice escuchó sus preocupaciones y que, el 13 de julio de 2023, Francisco le escribió de su puño y letra: «¡No cedas!».

También relata que, en septiembre de 2024, Francisco le preguntó: «Ángel, ¿bajaron ya la Virgen?».

La carta concluye con una comparación bíblica de gran fuerza. Pérez Pueyo evoca al anciano Eleazar, narrado en el segundo libro de los Macabeos, que prefirió morir antes que realizar un gesto contrario a su fe y convertirse en mal ejemplo para los jóvenes.

«Hay momentos en que un pastor debe preguntarse no qué le resulta más cómodo, sino qué ejemplo dejará a su pueblo», afirma el obispo.

Y resume su posición con tres frases que elevan todavía más el tono del conflicto: «La comunión no implica ceder a la dignidad. La caridad no obliga a llamar justo a lo injusto. La paz de la Iglesia no puede levantarse sobre el silencio de un pueblo al que se pide que renuncie a su propia memoria».

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