Acompañó durante años a su esposa a Misa sin ser católico: a los 98 años ha dado el gran paso

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Raymond Martin ha necesitado casi un siglo de vida para dar un paso que, en realidad, llevaba muchos años preparando. Veterano de la Segunda Guerra Mundial, a los 98 años ha recibido el bautismo, la confirmación y la primera comunión después de un largo acercamiento a la fe católica marcado especialmente por el testimonio de su esposa, Ann Marie.

Martin sirvió en Japón y Filipinas durante la Segunda Guerra Mundial. Décadas después, sería precisamente su pasado militar el que facilitaría su encuentro con el diácono Jacinto Treviño, capellán del hospicio en el que falleció su mujer.

Pero la historia de su conversión había comenzado mucho antes.

Años de Misa y Rosario junto a su esposa

Ann Marie era católica y Raymond compartió durante años buena parte de su vida de fe. La acompañaba a Misa y rezaba con ella el Rosario, aunque él nunca había sido bautizado ni había recibido los sacramentos de iniciación cristiana.

Tras la muerte de su esposa, Treviño y Martin establecieron una estrecha relación. Ambos habían servido en las Fuerzas Armadas y aquella experiencia común abrió la puerta a conversaciones cada vez más personales.

«Ray es una persona increíble», explicó el diácono a EWTN News. «Nos llevamos bien desde el principio. Hablamos mucho sobre el trabajo y compartimos risas».

Hasta que un día la conversación dio un giro inesperado.

Martin confesó al diácono que nunca había sido bautizado ni había recibido ningún sacramento, pero que quería hacerse católico.

«Iniciamos conversaciones más profundas sobre la fe», recuerda Treviño.

El diácono comprobó entonces que aquel deseo no era fruto de un impulso repentino. Raymond había desarrollado durante años profundas convicciones cristianas.

«Expresó una verdadera fe en Cristo y en la enseñanza de la Iglesia Católica. Cree en la Eucaristía y en la importancia del bautismo y la confirmación», explicó Treviño.

Había incluso una práctica especialmente significativa: aunque no era católico, Raymond acostumbraba a rezar el acto de contrición.

«Quería ser católico»

En diciembre de 2025 manifestó expresamente a Treviño que quería recibir el bautismo. Su avanzada edad y su delicada salud hicieron que aquella petición adquiriese todavía mayor importancia.

El padre Edson Elizarraras, párroco de San Cristóbal, en Marana (Arizona), conoció entonces la historia de Martin.

El veterano había sobrevivido a un ictus, varias caídas y otros graves problemas de salud. En mayo sufrió un nuevo derrame cerebral que volvió a situarlo cerca de la muerte.

Pero sobrevivió.

«Sorprendentemente, Ray salió adelante. Fue después de este derrame cuando expresó claramente su deseo de recibir los sacramentos de iniciación», explicó el sacerdote.

Finalmente, el 16 de julio llegó el día esperado.

La ceremonia se celebró en la residencia en la que vive Martin, acompañado por familiares, trabajadores del centro y otros residentes. A sus 98 años recibió el bautismo, la confirmación y por primera vez la Eucaristía.

El padre Elizarraras recuerda especialmente un pequeño gesto ocurrido al comenzar la celebración.

Raymond pidió ayuda para acercarse al sencillo altar que habían preparado para la ocasión.

Tenía un motivo.

«Quería oír con claridad y ver a Dios actuando».

Después de haber atravesado una guerra mundial, casi un siglo de historia, la pérdida de su esposa y varios episodios en los que estuvo cerca de morir, Raymond Martin culminaba así un camino de fe que había comenzado silenciosamente muchos años atrás, acompañando a Ann Marie a Misa y rezando junto a ella el Rosario.

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