El Vaticano continúa fortaleciendo la memoria de los nuevos mártires y testigos de la fe del siglo XXI, un proyecto de alcance global y carácter ecuménico que recoge los nombres de cristianos —católicos y de otras confesiones— que han perdido la vida por su fidelidad al Evangelio.
A los 1.700 casos documentados hasta el año pasado, la Comisión de Nuevos Mártires–Testigos de la Fe ha añadido entre 100 y 150 nuevas notificaciones, enviadas por diócesis, conferencias episcopales, nunciaturas, congregaciones religiosas, movimientos y asociaciones laicales.
Un congreso sobre mártires
El anuncio fue realizado por monseñor Fabio Fabene, secretario del Dicasterio para las Causas de los Santos y presidente de la Comisión, durante la presentación del congreso «El siglo XXI: ¿un nuevo tiempo de mártires?», que se celebrará el 15 de septiembre en el Pontificio Instituto Patrístico Augustinianum de Roma.
El encuentro analizará la persecución de los cristianos en diversas regiones del mundo y ofrecerá una reflexión histórica, espiritual y teológica sobre el martirio contemporáneo.
Fabene explicó que la Comisión «continúa recogiendo notificaciones e información de cristianos muertos a causa del Evangelio en todas las partes del mundo».
Además de los casos transmitidos por estructuras eclesiales, algunos son identificados directamente a partir de informaciones de prensa, entre las que destacó el trabajo de la agencia Fides.
El cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio, subrayó que la dimensión ecuménica es constitutiva del proyecto. La Comisión tiene el encargo de elaborar un catálogo universal de quienes «han derramado su sangre por confesar a Cristo», independientemente de su pertenencia eclesial.
Esta perspectiva se inspira en san Juan Pablo II y en su encíclica Ut unum sint, donde afirmaba que el testimonio de los mártires constituye una forma profunda de comunión entre los cristianos.
Semeraro recordó que el Papa Francisco ha querido incorporar al Martirologio Romano algunos mártires no católicos, gesto que refuerza la convicción de que la sangre derramada por Cristo une a quienes creen en Él más allá de las divisiones históricas.
Esta dimensión ecuménica se hizo especialmente visible el 14 de septiembre de 2025, cuando León XIV presidió en San Pablo Extramuros una conmemoración de los mártires del siglo XXI junto a representantes de otras Iglesias.
«No podemos, no queremos olvidar. Queremos recordar», afirmó entonces el Papa, evocando la célebre frase de Tertuliano: «La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos».
Semeraro aclaró que la inclusión de un nombre en el catálogo no implica beatificación o canonización, ni supone la apertura automática de una causa.
«La gracia de la santidad en la Iglesia está significada, pero no agotada por las canonizaciones», señaló. Sin embargo, algunos casos podrían iniciar un proceso formal si se cumplen las condiciones requeridas.
El objetivo es más amplio: reconocer la «medida alta de la vida cristiana ordinaria» descrita por Juan Pablo II y la «santidad de la puerta de al lado» propuesta por Francisco.
El congreso del 15 de septiembre abordará la situación de los cristianos en África, Tierra Santa, Asia, América y Europa, con intervenciones del cardenal Fridolin Ambongo, del cardenal Pierbattista Pizzaballa, y de expertos en justicia, paz, diálogo interreligioso y defensa de los pobres.
El 16 de septiembre, los participantes serán recibidos en audiencia por León XIV, en un gesto que subraya la importancia de conservar la memoria de quienes han entregado su vida por el Evangelio.
















