«Aquí no se rechaza ninguna fragilidad»: León XIV defiende en Lourdes el valor de la vida

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El papa León XIV celebró este domingo 27 de septiembre la misa en la Pradera del santuario de Lourdes ante unos 150.000 peregrinos. En su homilía hizo una llamada a la conversión «a la vez tierna y apremiante» y presentó la gruta de Massabielle como «un santuario de la esperanza cristiana» frente a las corrientes que pretenden «redefinir el valor de la vida humana ante la enfermedad, el sufrimiento o la vejez».

«Al verlos esta mañana reunidos en la casa de nuestra Madre, contemplo el rostro universal de la Iglesia», dijo al comenzar. Una de las lecturas de la misa se proclamó en español.

León XIV en Lourdes este domingo.

León XIV en Lourdes este domingo.Vatican Media

«Hoy, no mañana»

A partir del Evangelio del día (Mt 21, 28-32), el Papa insistió en la urgencia de convertirse: «Es hoy —no mañana— cuando hay que convertirse». Recordó también la promesa de la Virgen a santa Bernadette en ese mismo lugar: «No te prometo que serás feliz en este mundo, sino en el otro».

Esa frase, dijo, «sacude nuestras mentalidades contemporáneas» en una sociedad que busca el bienestar material pero que «a veces se ve tentada a olvidar el horizonte de la eternidad».

Muletas y sillas de ruedas

El pasaje más aplaudido fue el dedicado a los enfermos. «Aquí no se rechaza ninguna fragilidad. Sus muletas, sus sillas de ruedas, sus lágrimas ocultas no son obstáculos: son el lugar, por excelencia, donde ustedes son respetados plenamente, acogidos y transformados por el amor infinito de Dios», afirmó. Definió Lourdes como «una profesión de fe en la belleza y la sacralidad de la vida».

El único obstáculo para la gracia, subrayó, «es el pecado, el retraerse en sí mismo, ese rechazo a Dios que nos encierra en nuestras propias tinieblas». Y añadió: «Dios nos ha querido libres, pues la libertad es una condición del amor; no se puede amar por obligación».

Una Iglesia que también debe convertirse

León XIV recordó las palabras de la Virgen en la gruta: «¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia!». La penitencia, explicó, no es solo por uno mismo, sino también «por los pecadores», ante un mundo en el que los conflictos «destruyen tantas vidas inocentes». «Son los corazones de los hombres los que hay que cambiar, empezando por el nuestro», dijo.

Misa en la pradera de Lourdes presidida por León XIV

Misa en la pradera de Lourdes presidida por León XIVVatican Media

La exigencia alcanza a la propia Iglesia, pocas horas antes de que el Papa se reuniera en privado con víctimas de abusos. «Para sanar las profundas heridas, las infidelidades y los dolorosos extravíos cometidos en su seno, debemos someternos humildemente a la mirada purificadora del Señor», afirmó, y citó a san Agustín: «Que te desagrade siempre lo que eres si quieres llegar a lo que aún no eres».

A los enfermos les dijo que pueden vivir su dolor en espíritu de ofrenda. «Están verdaderamente en el corazón de la Iglesia y su papel es insustituible».

La homilía terminó con un envío: «No se irán de Lourdes tal y como llegaron: se marcharán como misioneros de la esperanza». Tras la misa, el Papa rezó el ángelus con los peregrinos.

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